BOLETÍN DEL DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS ETNOGRÁFICOS Y COLONIALES. AÑO III - Nº3 - Diciembre de 1948
OTROS CINCO CUENTOS DE DON JUAN EL ZORRO

I

CÓMO DON JUAN QUISO APRENDER A PIALAR

Nunca había andao don Juan tan milagriento (1). Trotaba el día y la noche pa rebuscarse (2) pero la comida escaseaba.

A fuerza de privaciones iba quedando en los huesos (3) y pa colmo, carachiento (4) que daba lástima.

Un día se acercó a la casa del peludo (5). Venía con las orejas gachas y casi sin aliento.

-¡Buen día hermano, le dijo, que bien estás!

-Es la buena vida, le contestó el peludo. Aquí no me falta nunca que comer. Casualmente estaba preparándome pa echar un bocao (6) mientras llega el medio día. Así que, si quiere, don Juan, ya sabe quédese con confianza.

El zorro no s'hizo derrogar (7) y ahí no mas se sentó en una cabeza 'e vaca (8).

El peludo entró a su rancho y empezó a sacar la comida y don Juan a sacar la tripa 'e mal año (9).

-¿Sabés que está rico esto?, dijo medioatarugao (10).

-Es charque (11) 'e yegua, le contestó el peludo.

-¿Y diande lo sacás? le preguntó el zorro.

- Yo mismo lo hago, dijo el peludo, total, no me cuesta nada matar una yegua de tanto en tanto.

Don Juan lo miró medio desconfiao, como si pensara que l'estaba mintiendo.

- Yo sabía, le dijo, que te dabas maña pa matar venados (12) pero nunca oí decir que fueras capaz de matar yeguas.

- ¡Bah! le contestó el peludo. Si quiere quédese hasta mañana que le voy a mostrar como lo hago.

El zorro se quedó en el rancho del peludo. Comió a lo perro (13) y durmió como un tronco y el día siguiente salieron los dos al campo.

Caminaron un rato hasta que el peludo le dijo al zorro.

- Bueno don Juan: aura yo me quedo por acá mientras usté se va hast' aquel espinillar (14) y m' espanta p' acá la yeguada.

El zorro levantó la cabeza y divisó una tropilla de yeguas que andaba pasteando mientras se oía de tanto en tanto el cencerro 'e la madrina (15).

El peludo preparó el lazo; hizo l' armada, se ató la punta en la cintura y se quedó aguaitando junto a una cueva. Al rato se oyó en el campo el tropel de la manada que se venía p'ande (16) estaba el pialador. El peludo revolió el lazo; pialó la yegua más gorda,; y enseguida se metió en la cueva. (17) Cuando se acabó el lazo (18) el peludo aguantó el cimbrón (19) y la yegua se desnucó.

- Lindo tiro, dijo don Juan cuando se acercó a la yegua que ya había estirao las patas (20).

- Vamos a hacer una linda fiesta, contestó el peludo; y vamos a invitar a todos mis parientes.

Al ratito no más (21) se reunieron el tatú (22), la mulita (23), el mataco (24), el quirquincho (25) y el tatú carreta (26) con el peludo y don Juan, y a lo indio se acabaron la yegua (27).

Cuando se hizo noche el zorro les dijo:

- Mañana vamos a seguir con la fiesta. Yo les convido a comer un potro que voy a pialar en cuanto aclare.

Al día siguiente estaban todos prontos pa ver al zorro tirar por primera vez el lazo.

Don Juan se puso un culero (28) de cuero 'e carpincho (29) armó el lazo y se ató la punta en la cintura como lo vió hacer al peludo.

Todos los invitados a la fiesta salieron pa espantar la tropilla y arriarsela hasta ande le esperaba don Juan a campo limpio. Cuando la tuvo a tiro revolió el lazo y se lo largó al potro, un alazán grandote, que al sentirse enlazao se largó a correr como un condenao llevándoselo a la rastra (30) al pobre don Juan que ni tocaba el suelo. Por ahí al pasar por un pajonal se levantó de repente el ñandú (31) aleteando asustao, y don Juan, que parecía que volaba alcanzó a gritarle:

-Epa amigo ¡Pa que me tira; con su poncho tan luego aura que venía haciendo pié!

Hasta que por ahí el alazán, al llegar a un algarrobo, pegó una vuelta cerrada y el lazo se enredó en el tronco. Al sentir el tirón el potro pegó una sentada (32) y se quedó a los bufidos ataó al árbol mientras el pobre don Juan panza arriba parecía un muerto.

Al rato llegó el peludo, sacó un cuchillo y de un golpe cortó el lazo.

-¿Que le pasó don Juan? le preguntó.

Y don Juan levantándose como pudo y sacudiéndose la tierra del lomo le contestó:

-¿Pa que me has dao un lazo que no sirve? ¡Esto no se hace con los amigos!



Notas

1) Andar milagriento: andar en extrema pobreza, viviendo por un milagro.

2) Rebuscarse: conseguir mañosamente algún recurso para vivir. "Tiene un rebusque". En Colombia "rebuscarse" significa "tratar de hacer algo". (Francisco f Santa María. "Diccionario general de Americanismos". Edit. Pedro Robredo. Médijo. D.F. 1942).

3) Quedar en los huesos: estar extremadamente flaco.

4) Carachiento o carachento: sarnoso, llagado y sucio. Del quechua caracha: "Toda especie de enfermedad de la piel principalmente las que vienen acompañadas de caspa. Tschudi". -Juan de Arona. [Pedro Paz Soldán]. "Diccionario de peruanismos". Desclée de Brower. París, 1938).

Se usa en Argentina, Chile y Perú.

"Cuveiro Piñol trae esta voz en su Dicc. gallego significando sarpullido; tiña. Para Salvá es voz castellana. Amunátegui. Para Lenz es voz quechua y aimará". (Augusto Malaret "Diccionario de Americanismos". 2ª Ed. Imprenta "Venezuela". San Juan de Puerto Rico 1931)

En Argentina y Chile, caracha es la sarna en las personas, o cualquier erupsión cutánea con comezón; y por extensión, llaga. (Francisco J. Santamaría, op. cit.)

Zorobabel Rodríguez dice: "Caracha. Del quechua caracha, sarna o roña del ganado. Conservando nosotros la palabra en su forma original, la hemos ennoblecido sin embargo; puesto que designarnos exclusivamente con ella, la roña que aparece en la cabeza de los niños la más de las veces en castigo de su pereza y desaseo". (Zorobabel Rodríguez, "Diccionario de Chilenismos". Santiago, Imprenta de "El Independiente", 1875).

5) Peludo: peludo argentino o quirquincho mediano. Chactophractus villosus.

6) Echar un bocao: comer ligeramente, por lo común fuera de hora.

7) Derrogar: por rogar.

8) Los craneos de vaca se usan en los ranchos como asiento. También se hacen sillas con dos caderas de vaca unidas con tientos, colocada una horizontalmente y otra en sentido vertical para formar e] asiento y el respaldo.

9) Sacar la tripa 'e mal año: comer hasta saciarse. Sbarbi recoge este refrán castizo en su Diccianario, "saciar el hambre, dice, comer de más a mejor de lo que acostumbra, especialmente cuando lo hace en cata ajena"; y cita a este propósito una frase de Luque Fajardo. (José María Sbarbi. "Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española, recogidos y glosados por el Sr. D...". Madrid, Librería de la Sucesión de Hernando, 1922).

10) Atarugau: por atarugado. En México. atarragarse. "En el Romancero, dice Malaret, aparece esta voz significando atascar, embutir". (Augusto Malaret, op. cit.).

11) Charque o charqui: carne de vaca cortada en "mantas" a capas de poco grasos, y secadas al sol y al aire.

"Preparada de este modo, la carne se conserva mucho tiempo, pero, eso sí, debe guardarse en lugares donde no haya humedad.

"Antes de cocinaría, el charque debe ser puesto en remojo para que se ablande; si se trata de hacer "chatasca" -especie de guiso con grasa- se lo machaca bien en el mortero.

"El charque era artículo indispensable en nuestro campo, especialmente en las fortines, pues la guarniciones no siempre podían disponer de carne fresca". (Pedro Inchauspe. "Voces y Costumbres del Campo Argentino". Santiago Rueda. Editor. Buenos Aires, 1942, p. 91).

Coluccio, dice, que las "lonjas de carne... se salan para consumir después que se hayan secado al sol y al aire". (Félix Coluccio. "Diccionario Folklórico Argentino". Librería "El Ateneo". Editorial. Buenos Aires, 1948).

Según Malaret, es un "pedazo de carne generalmente seca al sol o al aire, sin sal. (Auguso Malaret, Op. cit.)

Zorobabel Rodríguez, distingue entre Charqui y tasajo. El tasajo, dice, es la carne salada y acecinada, mientras que el Charque es "la carne sazonada no más i secada al sol". (Zarobabel Rodríguez, op. cit.)

Según el Inca Garcilaso, citado por Juan de Arana, los indios "en todas las tierras frías", es decir, en la Sierra, lo hacen "solamente con poner la carne al aire, hasta que ha perdido toda la humedad que tenía, y no le echan sal ni otro preservativo". (Juan de Arana, Op. cit., pág. 177).

Los indios que tenían su "habitat" en el actual territorio de Santa Fe en la época de la Conquista, usaban el mismo procedimiento para conservar la carne y el pescado. Por eso Lope de Sonsa escribe en su "Diario de Navegacao" (1530-1532), que el aire del ría Paraná es tan bueno que ninguna carne ni el pescado se pudren y que en lo más recio del verano se conservaba la carne de venado diez y doce días sin sal, "en nom fedia". (Agustín Zapata Gollán. "El Paraná y los primeros Cronistas". Imprenta de la Provincia. Santa Fe, 1942, pág. 35).

Luis Ramírez, el compañero de Caboto, dice que los indios de las islas del Paraná y de la zona del Carcarañá, donde se había fundado el fuerte de Sancti Spíritus, conservaban el pescado para el invierno, sin sal, "poniéndolos al sol hasta que estén secos". (Agustín Zapata Gollán. "La Fauna y la Flora de Santa Fe en los primeros cronistas". Imprenta de la Provincia. Santa Fe, 1944, pág. 78).

Los indios Mocobí, de Santa Fe, también secaban la carne al sol. "Cuando ellos cazan tanta caza del monte, que no pueden consumir [toda] cuelgan al sol y la dejan secar para que puedan llevarla consigo más comodamente". (Florián Paucke, S.J. "Hacia allá y para acá. (Una estada entre las indios Mocobíes 1749-1767)". Traducción castellana par Edmundo Wernicke. Tucumán-Buenos Aires, 1943, Tomo II, pág. 180).

Los santafesinos aprendieron de los indios de su región esta técnica para conservar la carne y el pescado con sólo exponerlos al sol y al aire. La industria del pescado seco provocó la intervención del Cabildo de Santa Fe en 1769; y en esa oportunidad, el alcalde de Primer voto, se refirió "a las faenas de charqueadas" de pescado en la Laguna de Añapiré, al norte de la actual laguna de Guadalupe. (Agustín Zapata Gollán. Ibídem, pág. 81).

También se hace charque de pato.

Para charquear carpincho (Hydrocheorus hydrochaeris), pato o pescado, generalmente sábalo (Prochilodus platensis), se secciona primero la cabeza y luego se practica un corte en la región dorsal y en sentido antero posterior y se diseca hasta separar toda la carne de las vértebras y las costillas. Esta operación en el pato y el pescado se hace antes de destriparlos y en el carpincho después de cuerearlo. Al pescado se le quitan las escamas y al pato las plumas, y se les deja la piel. La caja toráxica así disecada se llama "el rancho" en la zona de San Javier.

Charquear también significa causar varias heridas cortantes. "Lo charquearon", se dice de una persona que ha recibido en pelea varias heridas de cuchillo; o de quien al afeitarse, le causó la navaja algunos Cortes en la piel.

Entre los criollos del campo, charquear significa además, prenderse el jinete del recado para que no lo volteen los corcobos de un potro. Esta acepción quizás se deriva de la costumbre que había en tiempos pasados de llevar "mantas" de charque entre los cojinillos del recado, para comer en las largas jornadas de la pampa.

De ahí charquear, por prenderse del charque o del lugar donde se le llevaba. Desde luego, charqueaba, el mal jinete.

Charque o charqui, es palabra quechua, y significa "seco y flaco". (Zorobabel Rodríguez, op. cit.).

12) Dice el P. Lozano, que en tiempos de lluvia el peludo se pone boca arriba para recoger el agua en la panza y que así se queda; pasada la lluvia, hasta que algún venado se acerque a beberla; entonces cierra rápidamente la caparazón apretándole con fuerza las narices y asfixiándole para alimentarse después con su carne. (Pedro Lozano, S.J. "Descripción corográfica del Gran Chaco Gualamba". Tucumán, 1941, pág. 52).

13) Comer a lo perro: comer con voracidad. También se dice: "llover a lo perro", "sufrir a lo perro", "llovió a lo perro", "hizo calor a lo perro", etc., para dar una idea de exceso o abundancia. "Una noche o un día, o un tiempo de perro", se dice para dar una idea de que "se han pasado sufrimientos y penurias.

l4) Espinillar: monte de espinillo (Acacia cavenia).

15) La madrina: "yegua que sirve de guía a una manada de ganado caballar". (Augusto Malaret, op. cit.).

16) P'ande: por donde.

17) Cuando el peludo se mete en la cueva clava las uñas en la tierra e "hincha el lomo", en tal forma que se "ajusta" a la entrada de la cueva con tanta fuerza que es imposible sacarlo a tirones. Dicen los criollos que para vencer su resistencia se le tira de la cola al mismo tiempo que se le introduce un dedo en el esfínter anal. Es el único procedimiento que le hace "aflojar".

18) Cuando se acabó el lazo. Una nota a "Santos Vega o los Mellizos de la Flor" de Ascasubi, describe la técnica de arrojar el lazo en los términos siguientes:

"Un buen enlazador recoge su lazo de 15 brazas lo menos de largo y lo reduce a muchos rollos que los toma con la mano izquierda, en la cual lleva también las riendas del caballo: pero al tirar el lazo para enlazar alguna bestia, con la mano derecha revolea la armada del lazo, que es la gran lazada, y entonces es cuando, por fantasía de la mano izquierda suelta uno por uno todos los rollos del lazo a la distancia antes dicha". (Hilario Ascasubi. "Santos Vega o Los Mellizos de la Flor". Imprenta de Paul Dumont, 1872, pág. 401.

Cuando el animal enlazado ha corrido todo lo que el lazo desenrollado así lo permite, se dice que "se le acabó el lazo".

19) Aguantó el cimbrón. El peludo resistió a pie firme el tirón que dió la yegua al sentirse repentinamente sujetada por el lazo.

"Cimbrón. Argent. Tirón recio". (Augusto Malaret, op. cit.).

20) Había estirao las patas: había muerto. "Estirar las patas" o "estirar la pata", por morir, se usa no sólo en Argentina, sino también en Chile, Perú, Guatemala, Uruguay, Puerto Rico y Santo Domingo. (Manuel A. Patín Macco. "Americanismos en el lenguaje dominicano", en "Anales". Universidad de Santo Domingo. Ciudad de Trujillo, 1944; y Augusto Malaret, Op. cit.)

21) No más, enseguida, inmediatamente. Este americanismo "entra en multitud de modismos", dice Malaret. "Con los verbos dar, seguir, y otros semejantes, denota sentimiento. Continúe Ud. no más; salga no más; vuelva cuando quiera no más. Es difícil definir esta frase, pero daremos algunos ejemplos específ

icos ... Luego no más. Argent. Desde luego, inmediatamente, sin tardanza". (Augusto Malaret, Op. Cit.)

22) Tatú. (Dasypus novemcinclus).

23) Mulita. (Dasypus hybridus).

24) Mataco, mataco o quirquincho bola. (Tolypentes mataco).

25) Quirquincho. (Chaetophractus vallerosus pannosus).

26) Tatú carreta. (Priodentes giganteus).

27) A lo indio se acabaron la yegua. La carne de yegua asada es el manjar preferido por los indios. Era famosa la voracidad indígena. El indio que tenía una gran resistencia para pasar largas jornadas con escaso alimento, cuando tenía que comer no terminaba hasta no dar fin a todo lo que tenía a su alcance. El P. Paucke cuenta que en una noche cinco indios mocobí, comieron una vaca; y que en otra ocasión, cuarenta y tres carpinchos fueron devorados, también en una noche, entre doce indios. El mismo autor recuerda el caso de un muchacho mocobí que le acompañó hasta Santa Fe, donde en una mañana engulló veinte panes. (Florián Paucke, op. y tomo cits., págs. 193 y sgts.).

28) Culero: delantal de cuero de carpincho o de ciervo sujeto a la cintura por el tirador, que cubre las piernas hasta más abajo de las rodillas, generalmente con flecos del mismo cuero en el borde inferior. Por la actual escasez de ciervos y carpinchos, se hace de lona O con un cuero de oveja. Lo usaban los peones de campo, para enlazar sobre todo en las " yerras "en que el manejo del lazo es más intenso, y para defender no sólo la ropa sino sus propias carnes de la fricción del lazo en los "piales".

"Se "piala" a un animal con el objeto de derribarlo. Para ello el "pialador" debe dar un tirón especial y en momento determinado; para dar ese tirón es que "echa a verija", es decir, se afirma bien, entreabriendo las piernas y apreta el lazo contra su cuerpo, de modo que la mano derecha queda apoyada casi sobre la ingle -verija- del mismo lado y la mano izquierda en la parte posterior de la cintura. Esta posición permite al hombre, aumentar su fuerza por medio de la estrategia o baquía. Para "echar a verija" sin mortificar sus carnes ni sus ropas, el gaucho usaba el "culero" especie de mandil de cuero sujeto a la cintura, que le protegía ambos costados". (Pedro Inchauspe, op. cit., pág. 134).

En Chile, los trabajadores de las minas usan "culero"; pero el "culero" chileno sólo cubre la cintura, el vientre, y especialmente las nalgas y les "sirve para sentarte en las piedras y cascajos, sin daño de los pantatones". (Zarobabel Rodríguez, op. cit.).

Los criollos del Departamento San Javier de Santa Fe, al "culero" le llaman "tirador".

29) Carpincho. (Hydrochoerus hydrochaeris).

30) Llevándoselo a la rastra: llevándolo detrás, arrastrado por el suelo. En Puerto Rico: "Rastra o cría de una res que mama aún". (Jaime Bagué, V. M. D. "Breviario terminológico de Zootecnia y Veterinaria" en "Almanaque Agrícola" de Puerto Rico, 1947).

31) Ñandú. (Rhea americana).

32) Pegó una sentada. "Pegar" se emplea como sinónimo de acertar. "La pegó", por: acertó. También se usa por dar o hacer algo. "Pegar la vuelta", dar la vuelta. "Pegó una sentada" quiere decir que el caballo se asustó y se "sentó" bruscamente sobre los cuartos traseros.

"Y al crujido de los frascos,
los vasos y el mostrador,
por supuesto mí rocín
de la sentada que dió
hizo cimbrar el palenque
y enseguida reventó
el cabresto, al mismo tiempo
que el cojinillo voló
y en medio de las orejas
al pingo se le enredó
de manera que espantao,
y echando diablos salió
campo afuera hasta el Cerrito
en donde lo prendió
las boleadoras de un criollo
que allí se le atravesó".

(Hilario Ascasubí. "Paulino Lucero o los Gauchos del Río de la Plata cantando y combatiendo contra los tiranos de las República Argentina y Oriental del Uruguay (1839-185l)". París, Imprenta de Paul Dupont. 1872, pág. 7).

En Colombia sentado, significa "hacer parar el caballo cuando va con más violencia". (Augusto Malaret, op. cit.).



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